Senderos de Luz

Reflexiones

En el jardín del alma hay helechos y flores. Las flores crecen mejor a la luz del sol, y los helechos se desarrollan mejor en la sombra.

Allí están el helecho de la paciencia, el helecho de la benignidad, y el de la mansedumbre. El Gran Jardinero del alma se deleita en los helechos y quiere salvarlos de la destrucción en los días muy brillantes. Por eso los pone a la sombra: la sombra del desengaño, la sombra de las penas o la sombra de le enfermedad y el dolor. Es una sombra bendita, porque es la sombra del Todopoderoso. Aquí florecen los helechos y en los días cubiertos de nubes el jardín se pone hermoso.

J.H. Joventt.

Sin sol no hay sombra. No hay noche sin día. Más arriba de las nubes los cielos están despejados. Solamente el que ha descansado a la sombra, o que ha velado durante la noche, o que ha caminado bajo las nubes, puede iluminar el sendero de los demás.

M.T.

Dios está sobre las nubes, no importa cuan oscuras y deprimentes sean las nubes del desengaño, las cargas, las angustias, el dolor; las nubes de las ansiedades interminables. ¡Dios está sobre esas nubes, y los cielos te sonreirán otra vez!

J. Danson Smith

“Jehová es tu guardador; es tu sombra a tu mano derecha”-

Salmo 121-5

1- Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa;
líbrame de gente impía, y del hombre engañoso e inicuo.

2- Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado?
¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?

3- Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán;
Me conducirán a tu santo monte,
Y a tus moradas.

4- Entraré al altar de Dios,
Al Dios de mi alegría y de mi gozo;
Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.

5- ¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.

Salmos 43