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Piedad para Tu Siervo
Tú lo sabes Señor, esta noche estoy muy triste,
ví a tu siervo enfermo, callado, pensativo...
Su corazón siente que de su lado te fuiste,
ansioso espera para su pena un lenitivo.
Tú que conoces su sentir, su pensar, su angustia,
bríndale tus brazos amados y apacibles.
Sacia su sed de paz, cambia sus rosas mustias
por blancas azucenas y arroyos audibles.
Recuérdale Señor que sus sollozos
serán canciones y alabanzas en sus labios.
Que mañana los arreboles serán rojos
y cubrirán el color de los agravios.
Dile Señor que volverás a hablar por él,
que sigue siendo tu herramienta firme.
Renuévale el alma, tócale su fe
dile que de su lado, Tú no quieres irte.
El sigue siendo Tu siervo,
Tu hijo muy amado,
cúbrelo con tu manto de amor y de bondad.
Apiádate compasivo por el que ha tropezado
por el que ha caído y que se va a levantar.
Alma Gallego®
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