Mi Amigo
Tengo el alma maltratada y el corazón doliente. Mis ilusiones menguan, se va cerrando mi mente.
Pero en medio de esta angustia hay un hálito de fe con sinceras esperanzas aguardo el amanecer.
Como pupilo ignorante a mi Maestro pregunté: En qué lección fallé, no merezco ni un indulto?
Sonriente y compasivo mi Maestro contestó: “Confiaste mucho en el hombre, tu fiel amigo soy yo”.
Alma Gallego®