El País de las Arepas
En cada rincón de cada barrio, de cada ciudad, de cada pueblo del país, se consigue un puesto de arepas como resultado de ocho años de seguridad democrática. Si tan siquiera se hubiesen cambiado las balas por arepas, pero siguen las balas y florecen las arepas.
La herencia del gobierno que termina y del que empieza es un país sumido en la informalidad y más grave aún, con la cultura de la informalidad a cuestas como mi apellido. Queda la esperanza, lo último que se pierde antes de la muerte, de que el próximo gobierno se aparte de la línea dura de la seguridad democrática y caos social y se empeñe más en generar empleos reales y en la equidad social sin prebendas políticas ni compromisos que mantengan el status quo de corrupción y clientelísmo, que es la gran duda que me asalta. Ojalá y Dios quiera que me equivoque!
Fernando Cuestas

