Rincón Poético
| Mujer |
| Las entrañas de la tierra han parido a este ser de ambigüedad dotado, con arte de las musas la ha vestido, con la fuerza de su núcleo alimentado. Por piel con pétalos labrada disfrazando su idónea fortaleza. De miel y hiel sus labios y su boca sacian la sed o escupen con vileza. Los paisajes abundan en sus formas de abruptas curvas, mansas estepas, donde descansa su andar el agotado o se fatiga en su galope enamorado. Tibia doncella sonroja su inocencia o los seduce con natural destreza. Cielo e infierno promete su belleza a quien hechiza el embrujo de su esencia. Esclava del sentir es una daga que lacera o libera a un alma ajena. Envuelta en la desidia es una fiera, de los temores ajenos: la quimera. En la lectura de los tiempos fue una sombra que reino con astucia y sin corona. Esclava fue del fuego que la nombra por pasión redimida o condenada. En la hoguera ardieron los temores de los déspotas que en nombre de lo santo ultrajaron de la castidad los dones y con argucias de fe, fueron quebranto. Como burla del destino la semilla se fecunda al amparo de sus vientres y es el fruto que inspira a los profetas o subyuga la conciencia de sus pares. La sonrisa se dibuja en esa diosa que bien y mal concibe en sus entrañas. Cuando lo uno inspira a la nobleza, cuando lo otro, ansia la venganza. De las vísceras de Gea emerge esta criatura de luces y de sombras, una aleación de éter y materia que al bautizarla: Mujer, es pronunciada. |
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