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Rincón Poético

Nostalgia
La nostalgia que me acompaña hoy, tiene nombre propio.

Suena extraño, tiene el color de la mirada de tus ojos.

Esta nostalgia no llora, no gime, no está agazapada, esta nostalgia está triste...tiene sus pasos rotos.

No es aquel dolor que nos produce el emigrar, ni sentir un sol ajeno nuestros hombros calentar.

No es aquella sensación que nos deja aquel adiós otorgando la última mirada.

Ni es la pena que causan las traiciones de amores que anochecieron en plena madrugada.

Tampoco es la impotencia que cobija nuestras vidas, ante las renuncias que esconden las entregas prohibidas.

No tiene parecido a las falsas amistades que nos brindan sonrisas y atenciones en momentos importantes de la vida.

Mi nostalgia es tu silencio, tu definitiva ausencia, es este vacío inmenso jugando solo a la rayuela.

Es el tropiezo con la nada que aporrea mis brazos cuando extendidos pretenden traerte a mi regazo.

Esta nostalgia es la certeza de saber que ya te fuiste que te hablo y no me escuchas, que en tu nave pereciste.

Esta nostalgia tiene un nombre, aquel que tuvo un lindo niño, un joven bello y taciturno.

El nombre de mi hijo, del segundo ser que de verdad me amó, de ese ser que tanto extraño y que Dios se lo llevó.

Alma Gallego®



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La nostalgia que me acompaña hoy, tiene nombre propio.

Suena extraño, tiene el color de la mirada de tus ojos.

Esta nostalgia no llora, no gime, no está agazapada, esta nostalgia está triste...tiene sus pasos rotos.

No es aquel dolor que nos produce el emigrar, ni sentir un sol ajeno nuestros hombros calentar.

No es aquella sensación que nos deja aquel adiós otorgando la última mirada.

Ni es la pena que causan las traiciones de amores que anochecieron en plena madrugada.

Tampoco es la impotencia que cobija nuestras vidas, ante las renuncias que esconden las entregas prohibidas.

No tiene parecido a las falsas amistades que nos brindan sonrisas y atenciones en momentos importantes de la vida.

Mi nostalgia es tu silencio, tu definitiva ausencia, es este vacío inmenso jugando solo a la rayuela.

Es el tropiezo con la nada que aporrea mis brazos cuando extendidos pretenden traerte a mi regazo.

Esta nostalgia es la certeza de saber que ya te fuiste que te hablo y no me escuchas, que en tu nave pereciste.

Esta nostalgia tiene un nombre, aquel que tuvo un lindo niño, un joven bello y taciturno.

El nombre de mi hijo, del segundo ser que de verdad me amó, de ese ser que tanto extraño y que Dios se lo llevó.

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