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Marco de El Alma Hispana Marco de El Alma Hispana

Rincón Poético

Mis Hijos
Ayer que afanosa quehaceres hacía, unidos los gritos llegaron a mi.
Eran mis dos hijos ni botas tenían no sé porqué cosa yo les reprendí.
Pedí que callaran mas caso no hicieron, después grandes risas yo
escuché, carreras y brincos que al final consiguieron que pidiera nada
y casi lloré, después muy contentos oí que cantaban sus voces alegres
unieron así, más era silencio lo que yo quisiera y al fin muy cansados
fueron a dormir.

Me acerqué a sus camas cuando ya dormían cual santos querubines
yacían allí, todo era silencio, ni un ruido se oía y muy quedamente un
beso les dí, y hubo un pensamiento que
acudió a mi mente y que a mi
alma entera logró estremecer, era muy poco tiempo mas rápidamente
de lo que yo quisiera los voy a perder; se irán a otras partes a vivir sus
vidas, la casa en silencio y quietud quedará.

Desearé yo entonces
escuchar sus risas mas de sus carreras solo el eco habrá; hoy poder
el tiempo capturar quisiera que nunca esas voces calladas estén.
¡ que griten, que rían, que den mil carreras,
mis hijos me alegran, me colman de bien!.

Anónimo

Declamado por: María Castiblanco
Luis Felipe 2010



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Mis Hijos
Ayer que afanosa quehaceres hacía, unidos los gritos llegaron a mi.
Eran mis dos hijos ni botas tenían no sé porqué cosa yo les reprendí.
Pedí que callaran mas caso no hicieron, después grandes risas yo
escuché, carreras y brincos que al final consiguieron que pidiera nada
y casi lloré, después muy contentos oí que cantaban sus voces alegres
unieron así, más era silencio lo que yo quisiera y al fin muy cansados
fueron a dormir.

Me acerqué a sus camas cuando ya dormían cual santos querubines
yacían allí, todo era silencio, ni un ruido se oía y muy quedamente un
beso les dí, y hubo un pensamiento que
acudió a mi mente y que a mi
alma entera logró estremecer, era muy poco tiempo mas rápidamente
de lo que yo quisiera los voy a perder; se irán a otras partes a vivir sus
vidas, la casa en silencio y quietud quedará.

Desearé yo entonces
escuchar sus risas mas de sus carreras solo el eco habrá; hoy poder
el tiempo capturar quisiera que nunca esas voces calladas estén.
¡ que griten, que rían, que den mil carreras,
mis hijos me alegran, me colman de bien!.

Anónimo

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