Rincón Poético

Idilio

Te vi de repente en la claridad de los faroles del salón de fiestas.
Tus grandes ojos, me invitaron a mirarte,
me invitaron a quererte, me invitaron a desearte.
No te conocía... pero algo dentro de mí se me antojó
que su corazón podría abrigar el mío curioso y lisonjero.

La música empezó y sus vigorosas pero suaves manos
rozaron las mías como una invitación a la pista...
Ninguna resistencia hubo... bailamos mirándonos
a los ojos, escudriñando los ligeros pensamientos
de cada uno de nuestros perspicaces voces interiores.

¡Sublimes momentos!... La piel parecía escaparse de los huesos
y un escalofrío de amor apareció en nuestros cuerpos.
Alejarnos de la bulla, de las miradas de los bailarines,
sería propio para nuestro idilio...

Salimos al jardín donde la frescura de las plantas y la noche;
el aire fresco también de la piscina
y el acompasado sonido de los grillos,
nos trasportó a un lugar paradisíaco,
que ambos posiblemente ansiábamos.

¡Qué noche tan hermosa!...
¡Qué noche tan deseada!...
que hasta la misma luna sintió envidia de nuestro idilio.

por

VIII Festival de Poesía

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